
36 años construyendo oportunidades junto a ustedes
junio 17, 2026Autor: María Alejandra Díez N.
Equipo Comunicaciones
Fecha de publicación: 1/07/2026
El próximo 15 de julio Colombia completará la implementación de la Ley 2101 de 2021 con la entrada en vigor de la jornada laboral máxima de 42 horas semanales. Aunque la conversación suele centrarse en el cumplimiento normativo, para las empresas el verdadero desafío está en otro lugar: mantener los niveles de productividad, servicio y rentabilidad con menos tiempo disponible de operación.
La reducción representa una disminución cercana al 4,5 % del tiempo laboral disponible frente a las 44 horas vigentes actualmente. En un entorno donde las organizaciones ya enfrentan presiones sobre costos, disponibilidad de talento y competitividad, este ajuste obliga a replantear la forma en que se distribuye y aprovecha el trabajo.
Los efectos no serán iguales para todos los sectores. Industrias con operación continua, atención al cliente, logística, manufactura, vigilancia y servicios especializados deberán revisar sus esquemas de turnos y cobertura para garantizar la continuidad del servicio. Además, al mantenerse el salario y reducirse las horas trabajadas, el valor de la hora ordinaria aumentará, generando impactos directos en el cálculo de horas extras, recargos y costos laborales asociados.
Las organizaciones ya son conscientes de este escenario. De acuerdo con una encuesta de ACRIP, 7 de cada 10 empresas anticipan impactos en sus costos laborales derivados de la implementación de la jornada de 42 horas. Esto demuestra que el reto no se limita al área jurídica o de talento humano, sino que involucra la planeación financiera, operativa y estratégica de toda la organización.
Por ello, la pregunta ya no es cómo cumplir la norma, sino cómo generar el mismo o un mayor valor con una menor disponibilidad de tiempo laboral. Esta realidad obliga a revisar modelos operativos, cargas de trabajo, niveles de productividad y estrategias de contratación. Las compañías que logren anticiparse y ajustar sus procesos tendrán una ventaja competitiva frente a aquellas que aborden el cambio únicamente desde una perspectiva de cumplimiento.
Más allá de una modificación en la legislación laboral, julio marca el inicio de una nueva etapa en la gestión del trabajo en Colombia. Una etapa en la que la productividad dejará de medirse por el tiempo disponible y se enfocará cada vez más en la capacidad de generar resultados, optimizar recursos y responder con agilidad a las exigencias del mercado.




